Un adolescente paralítico se pondrá de pie en medio del
campo de juego para dar el puntapié inicial, auxiliado por un armazón metálico
externo, mejor conocido como exoesqueleto, que le permitirá moverse a través de
comandos mentales.
El exoesqueleto estará ubicado sobre la espalda, cadera y
piernas del joven, mientras que en su cabeza llevará electrodos inalámbricos
que recolectarán sus ondas mentales. Estas últimas le indicarán al armazón cómo
moverse, permitiendo que el chico camine y patee la pelota.
El adolescente aún no fue seleccionado, aunque será elegido
pronto para enseñarle a manejar con comodidad el exoesqueleto.
Fuente: Proyecto Walk Again
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